Bérgamo

Aunque no demasiado conocida para el turista español, la ciudad medieval de Bérgamo se antoja un destino imprescindible del norte de Italia. Es normal que situada entre la Verona de Romeo y Julieta, y el Milán del Duomo, Bergamo no nos suene tanto, y quede fuera de las guías de turismo. La otrora ciudad romana de Bergomum ha cambiado mucho, pero los ecos de los hunos de Atila, de venecianos, franceses y austriacos suenan todavía en los adoquines gastados de las callejuelas de Bérgamo alta.

La Piazza Vecchia, las murallas Venetas, la Basílica de Santa María Maggiore, la torre Cívica, el Teatro Donizetti, los museos de arte e historia,  o la Capilla Colleoni son algunos de los rincones recomendables de nuestra guía por Bérgamo.

Santa Maria Maggiore Bergamo
Santa Maria Maggiore Bergamo

Bergamo se divide claramente en dos zonas, la Bergamo Alta, antigua ciudad delimitada por los bastiones de las murallas Venetas y por un desnivel claramente notable, es el nucleo primigenio, donde el borgo medieval se conserva en perfecto estado gracias al estado de conservación de sus callejuelas, su adoquinado de piedras no apto para tacones, y los principales monumentos en torno a la Piazza Vecchia. La zona baja pese a ser más moderna posee todos los servicios, además de un repertorio de ofertas culturales a la medida de la denominada Ciudad del Arte. Destaca la colección de arte local y veneciano del Museo Galleria Accademia Carrara y el museo Gamec de arte contemporáneo y moderno.

Conscientes de la inusitada belleza del Alto Bérgamo, los negocios que dan vida a sus calles están perfectamente cuidados. Restaurantes, tiendas de recuerdos, pastelerías con todas las joyas gastronómicas de la repostería de Bergamo, birrerias (con cervezas artesanales de clara tradición austriaca).

La Bérgamo “antica” se asienta sobre el original Cardus y Decumanus romano, ahora bajo la Via Gombito, y la Via San Lorenzo, en cuyo cruce se alza la Torre Gombito, uno de los “rascacielos” de la ciudad vieja.

Piazza Vecchia

Si seguimos ascendiendo (en Bérgamo todo es subir o bajar) la calle Gombito se abre a la Piazza Vecchia, corazón de la vida política y administrativa de los venecianos que crearon este espacio abierto donde se halla el Palazzo del Podesta (1477), y el Palazzo del Comune (1604), el Palazzo della Ragione,  y la Torre Cívica (Campanone).

Silueta de Bérgamo
Silueta de Bérgamo Alta

La Torre Cívica es el símbolo medieval de Bérgamo, sus 52 metros se superan con un moderno ascensor que nos lleva al punto panorámico más significativo de la ciudad. No en vano, desde el Campanone vemos todo el perfil de los tejados, los Alpes, y la propia Piazza Vecchia en vista cenital.

El “mote” de Campanone viene a partir de la enorme campana que resuena todas las noches a las diez, más de cien veces, para continuar con el aviso que se daba para cerrar los accesos a la ciudad.

En el centro de la Piazza Vecchia la Fontana Contarini hace de “rotonda” de los numerosos turistas que circulan cámara en mano como si se tratase de un tiovivo. La fuente es un regalo del podestà veneciano Alvise Contarini (1780) a la ciudad.

Detras de la Piazza Vecchia la trilogía arquitectónica formada por el Duomo, la Basílica de Santa Maria Maggiore y su capilla Colleoni conforman el patrimonio artístico más importante de Bérgamo.

Basílica Santa Maria Maggiore

Rosetón de la Capilla Colleoni
Rosetón de la Capilla Colleoni

Para los habitantes de Bérgamo la niña bonita es la Basílica de Santa María Maggiore, ubicada sobre la antigua iglesita de Santa Maria.

La República de Venecia dominaba la ciudad, y a mediados del XVI Giovanni da Campione recibió el encargo de construir la fachada monumental con dos leones de mármol rojizo que sostienen las columnas del pórtico. Encima del pórtico una logia tripartita con San Alessandro a caballo remata una decoración preciosista.

El interior románico no es menos fastuoso. La idea inicial de decorarlo con frescos fue deshechada por una intensiva aplicación de elementos barrocos. Pero quizá lo que más sorprende son sus dimensiones, que compiten con las de la catedral.

Al costado de Santa Maria Maggiore, adosada está Cappella Colleoni. Su construcción conllevó la demolición de uno de los ábsides de la basílica. Giovanni Antonio Amadeo recibe el encargo de culminar una de las obras cumbres del arte lombardo. La exuberante fachada de la Cappella Colleoni parace comerse con su imponente derroche de detalles la pequeña plaza del Duomo.

Enfrentados a ambos lados de Santa María está el Battisterio y el Duomo.

Battisterio

La historia del Battisterio de Bérgamo es curiosa. Como un trasto que molesta ha tenido diversas ubicaciones a lo largo de la historia. La actual es de 1898, pero cuando se construyó en el 1340 era parte del “mobiliario” de la basílica de Santa María. Cuando el rito del bautismo se transfiere al duomo pierde su sentido funcional, con lo que es desmontado en 1660 y guardado en patios hasta que finalmente se ubica enfrente del Duomo.

Duomo de Bérgamo

Recientes excavaciones han sacado a la luz la existencia de dos iglesias precedentes al Duomo, una catedral paleocristiana, y una románica dedicada a San Vincenzo. Los ricos restos de pavimentos (sg  VI) y frescos del siglo XIII demuestran la majestuosidad de los dos edificios. Entre el comienzo y la finalización de la actual catedral pasan 100 años, de finales del XVI a finales del XVII, con la elección de San Alessandro como advocación. Sólo en el XIX con la cúpula y la fachada se complementa la obra. en el interior se custodian de Jean Battista Tiepolo, Moroni, Ricci y Previtali.

Las murallas Vénetas

Porta San Giacomo
Porta San Giacomo

La transformación urbanística de la ciudad alta de Bérgamo tuvo el origen en la fortificación efectuada ante el temor a un ataque de tropas españoles por aquel entonces en Milán. En 1588 acaban las taréas iniciadas en 1561 -que debián acabar en unos meses-. El esfuerzo económico fue enorme, y la reestructuración urbana de un recinto amurallado con poderosos bastiones de defensa (que recuerdan a la ciudadela de Pamplona) conllevó la eliminación de un tercio de las viviendas, y del Monasterio de San Doménico. Cuatro entradas gestionaban el tráfico de una ciudad enecerrada en 6 kilómetros de muros (San Giacomo, Sant’Alessandro, Sant’Agostino y San Lorenzo).

Para bajar y subir de la zona alta a la baja podemos optar por las escaleras o por el funicular que une las dos partes de Bérgamo, si bien no se trata de una ciudad en la que necesitemos coger autobuses a menos que nuestro alojamiento esté en las afueras, bien hacia el aeropuerto o bien hacia el Estadio de Futbol. Nosotros apostamos por la caminata ya que “patearse” Bérgamo y conocer las puertas de entrada a la ciudad alta, como San Giacomo o Sant’Agostino.

En las cuestas de las murallas venetas se organiza anualmente uno de los eventos más deportivos de Bérgamo, la Box Soap Rally, una carrera de carromatos de madera artesanales de mil formas graciosas, que bajan a toda velocidad intentando no perder piezas en el descenso.

Que más visitar y ver en Bérgamo…

Sin duda nuestro estómago verá recompensada las caminatas por el empedrado de la Ciudad Alta o por los bastiones con las exquisiteces de Bérgamo como los Casoncelli y las mil y una variedades de la polenta.

Con la ruta alrededor del monte y las murallas donde se ubica la Zona Alta de Bergamo podremos admirar (si no hay niebla) las vistas  límpidas sobre la ciudad baja, el aeropuerto o toda la planicie que contrasta con la panorámica que tenemos al norte, de los Alpes nevados, desde el parque delle Rimebranze. El paseo por la Rocca (el castillo fortificado que fue cárcel y cuartel) esculpido en este parque tiene como atractivo los carros de combate utilizados por el ejército italiano en las dos guerras mundiales.

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