Isla de Capri

Piazzetta de Capri
Piazzetta de Capri

“Y luego
el mar de Capri en ti, mar extranjero,
detrás de ti las rocas, el aceite,
la recta claridad bien construida…”

Así dice el poema de Neruda La pasajera de Capri”. Situada en un enclave del Mediterráneo imposible de mejorar, la isla de Capri, al sur del golfo de Nápoles, frente a la península sorrentina es uno de los parajes más conocidos de Italia. Su fama trasciende lo estético. Más allá de ser un  centro vacacional desde la época de la antigua república romana, Capri es un imán de la jet set mundial, atraída por su lujo.

Con una  superficie de 10,36 km², y un perímetro de alrededor de 17 km (ver mapa de Capri) no podemos entender como cabe tanta gente en pleno hervir de sus turísticas calles. Son cuatro las poblaciones importantes de la isla, la propia Capri, Anacapri, Marina Grande (el puerto donde atracamos al llegar a Capri) y Marina Piccola (la playa).

Capri es una postal que no se acaba, el puerto de la Marina Piccola, el Belvedere de Tragara, un paseo panorámico entre lujosas villas que se yerguen en los acantilados más escarpados, los Farallones como colmillos saliendo del mar, Anacapri, la Gruta Azul (Grotta Azzurra), las ruinas de las villas romanas… en definitiva muchas rutas y cosas diferentes que ver para un espacio tan pequeño.

Hay una Capri casi para cada viajero, que encuentra una razón diferente para llegar aquí, atraído por el “halo  cosmético” que brindaron y aún insuflan las estrellas del celuloide que pasean por sus calles de tiendas exclusivas; o enamorados de esos caminos por los acantilados por donde transitan poco turistas; o por ese imágen napolitana volcada al hedonismo y sus playas azuladas; o por ese pasado abrumador donde la Cartuja de San Giacomo o Villa Jovis, residencia construida por el emperador Tiberio brillan más que las perlas de las actrices más bellas.

Fortaleza contra los ataques de corsarios, la isla de Capri cuenta con solitarias calas y aguas cristalinas en grutas de mil tonalidades, playas donde anclan yates gigantes con ricos de todo el mundo, blancas casas, suspendidas como equilibristas en la roca; incontables terrazas, balcones abiertos al azul intenso del Mediterráneo, estrechas y empedradas calles donde parece que haya una competición por adornar los balcones con flores de todas las especies y colores…Que más se puede pedir?

Según nos movamos por la Capri, será difícil elegir el lugar más conocido o codiciado por los turistas. Depende de los ojos que tengan que decidirlo. Uno de ellos es la  Piazzetta, donde se alza la iglesia de San Stefano, la piedra angular de la puesta en escena que es el escenario de Capri. Por donde deambulan los turistas y los que quieren ser vistos. Cafés, restaurantes, tiendas y elegantes boutiques de las marcas más reconocidas mundialmente en las calles del casco antiguo donde el único tráfico es el de tusitas puesto que está prohibido el acceso vehículos.

La Piazzetta di Capri

Piazza Umberto I es el nombre poco conocido de la famosa Piazzetta, abierta a la panorámica del Monte Solaro desde la terraza con las columnas blancas del funicular. La Piazzetta es tanto para turistas como para los afortunados habitantes de Capri, el centro social. Cualquier persona que llega a Capri debe pasar entre los estrechos espacios libres que quedan entre las mesas de las terrazas, donde la gente se encuentra para el desayuno o simplemente para charlar, protegidos a menudo por las sombrillas que mitigan la fuerza del fuerte sol. A un lado de la Piazzeta, frente a la escalera, está el ayuntamiento y cerca la oficina de turismo donde saquear los folletos y castigar a preguntas sobre las mejores rutas, las casas de los famosos, o las tiendas más “selectas” de Capri. En el patio del Ayuntamiento nos sorprende encontrar una columna estriada y el fragmento de una base circular de mármol, probablemente pertenecientes  a la villa de Augusto en su  Palacio de Mar.

Aunque cueste retrotraerse, la Piazzetta era el centro de la vida local, el mercado de verduras y pescado, no así de la carne, (que era un bien preciado ante la ausencia de ganado en la isla) . Fue en 1938, cuando un joven caprese Raffaele Vuotta tuvo la idea de colocar algunas mesas para los pocos turistas que acudían, a menudo literatos bohemios que reflexionaban al sol en este balcón al Mediterráneo. Desde entonces y poco a poco, Capri, y la Piazzetta empiezan a albergar inicialmente en casas privadas a los primeros turistas.

Farallones de Capri

Los Faraglioni son tres picos de piedra fruto de la erosión de viento y mar. El aprecio de los capreses hacia esta singular formación es tal que incluso tienen diferentes nombres, Stella (Estrella) el más cercano a tierra firme, Faraglione di Mezzo (el de en medio), y Faraglione di Fuori o Scopolo  es decir, cabo o promontorio con vistas al mar. Los Farallones tienen una altura media de 100 metros y el del medio tiene una curiosa una cavidad que forma un arco muy recurrente en tomas de cine y publicidad, El gusto por este espacio tan especial viene de lejos con los romanos, siendo refugio evocador y refinado de artistas en el siglo XX, y nido ahora de villas y hoteles exclusivos.

Gruta Azul de Capri
Gruta Azul de Capri

Grotta Azzurra

La Grotta Azzurra, la famosa Gruta Azul es el referente turístico de Capri. Ir a la isla y no visitar la gruta es un auténtico pecado, y el capricho que resulta pagar por unos minutos dentro de la gruta no tiene precio.

Sus aguas imposibles de describir, verdes, turquesas, o ambas a la vez parecen salidas de la paleta de un pintor impresionista que inconscientemente ha encontrado un color inigualable.

Para llegar a la Gruta Azul pagaremos por un trayecto en lancha rápida desde el puerto de Capri hasta el exterior, donde un montón de barcas esperan, cual taxis, para ir entrando poco a poco, casi en procesión a la Grotta.

La entrada a la Gruta Azul es tan pequeña que debemos agachar la cabeza dentro de la barca. En su interior la gruta azul apenas llega a unos 60 metros de largo. Nuestra barca parece que levita sobre el agua, como sivolásemos sobre un cielo azul intenso.

Via Krupp e los Giardini di Augusto

Via Krupp Capri
Via Krupp Capri

Via Krupp es una calle peatonal que conecta la zona de la Certosa y los Jardines de Augusto con Marina Piccola, que hasta su diseño sólo estaban en contacto a través de Via Mulo. Construido en los primeros años del 1900, superá un desnivel de unos 100 metros. Su construcción fue una petición casi caprichosa de Friedrich Alfred Krupp, un industrial alemán. El diseño y construcción de Via Krupp estuco a cargo del ingeniero Emilio Mayer cortando la roca viva hasta el mar, dibujando un camino con curvas de zigzag tan estrechas que parecen superpuestos.

Mirándola desde arriba o en plena caminata genera un efecto visual impresionante, tanto que parece una verdadera obra de arte o una escalera de fichas de domino, dulcificado por la vegetación mediterránea que crece espontáneamente allí. A lo largo de nuestro recorido por Via Krupp encontraremos una pequeña verja que conduce a la gruta de Fra’ Felice, donde Krupp construyó su villa.

Algo más allá un sendero llega a la Grotta dell’Arsenale a cuatro metros sobre el nivel del mar. Frecuentada por nudistas, aquí se puede bañarse, aunque advertimos que hay peligro de caída de rocas. En los últimos años Via Krupp ha sido restaurada, pero la roca que forma parte de la escalinata no es estable, sobre todo en días de fuerte viento. Debido a ello su acceso está cerrado por una puerta y sólo puede verse desde arriba. Esperamos que con el tiempo podamos gozar de nuevo de este camino desde las alturas de Capri.

Vía Tragara, Pizzolungo e Arco Naturale

Al final de via Camerelle girando  a la izquierda hay una corta pero empinada subida que lleva a la via Tragara, construida en época romana. Via Tragara está perfectamente cuidada, y flanqueada por hoteles, restaurantes y hermosas villas de lujote lasque sólo podemos ver los portonesy la exuberante vegetación que protege el interior de miradas indiscretas. Entre los edificios que destacan está la Iglesia Evangélica Alemana, de estilo transalpino, inusual en la arquitectura de Capri, Villa Discopoli, habitada por el escritor Rainer Maria Rilke, Villa Lo Studio, donde permaneció el poeta Pablo Neruda en su estancia en Capri, y el Hotel Punta Tragara, donde se dice que “metió mano” el arquitecto Le Corbusier.

Vía Tragara termina con una encantadora jardín terraza sobre los tan fotografiados Faraglioni de Capri, a la izquierda se puede ver parte de la costa de Amalfi y a la derecha la ciudad con las casas escarpadas en el Monte Castiglione dominadas por el Castillo, Monte Solaro y la bahía de Marina Piccola.

Reconstrucción de la antigua Villa Jovis
Gruta Azul de Capri

Villa Jovis

La Villa romana de Jovis se encuentra al final del Viale Amedeo Maiuri, donde se pueden ver algunos escalones  pavimentado con losas de mármol de la villa romana.

Villa Jovis, construida en el siglo primero. AC, se atribuye al emperador Tiberio, a causa de su ubicación con vistas al mar que garantizaba la privacidad y seguridad importantes para el emperador. De la original villa romana se conserva gran parte de la estructura, construida sobre grandes cisternas para superar la perenne deficiencia de agua en la isla de Capri. Villa Jovis, se organiza en zonas comunicadas por corredores, escaleras y túneles. Al norte estaba el apartamento del emperador con vistas sobre el Golfo de Nápoles, al este estaban los aposentos para altos cargos de l administración del imperio, las termas se encontraban  al sur, y al oeste las viviendas y espacios del servicio. La Villa de Tiberio ocupaba un área de 5500 metros cuadrados y se eleva en altura, una estructura poco común para su tiempo, pero necesario para la ubicación elegida. Supone un ejemplo de los caprichos y excentridades del emperador que temía por su vida, y al mismo tiempo quería gozar al máximo de los lujos del clima benigno de la isla de Capri.

Al final de la avenida que conduce a la villa se encuentra el famoso “Salto di Tiberio”,  lugar que según la tradición popular, era utilizado por el emperador para lanzar a los sirvientes desobedientes y los invitados no deseados. El mobiliario y la decoración ha pasado a formar parte de museos, para decorar palacios reales, y en algunos casos se vende por peso, como sus suelos de mármol. En 1937, después de las excavaciones llevadas a cabo con criterios científicos del arqueologo Amedeo Maiuri, se inauguró oficialmente el complejo de Villa Jovis. En el complejo arqueológico de Villa Jovis en Capri se encuentra la pequeña iglesia de Santa Maria del Soccorso con una estatua de Nuestra Señora fuera, que se puede ver desde el mar.

Villa Damecuta – Anacapri

Villa Damecuta es uno de los doce villas imperiales romanas. Se encuentra en Anacapri y sus pocas ruinas actuales no han servido para determinar si fue habitada sólo por Tiberio o si Augusto la continuó utilizando. Los pocos vestigios dan idea de su estructura, con un largo pórtico, abierto hacia el Golfo de Nápoles de 80 metros de largo, que termina con un gran mirador semicircular. Se piensa que en el 79 d.C., la villa Damecuta fue abandonado después de la explosión del Vesubio. Sobre las ruinas, durante la Edad Media, fue construida una torre de vigía y, a continuación, en el siglo XIX, se fortificó el área circundante. Antes de llegar a la villa Damecuta está la estación meteorológica de Capri.

Tours y actividades en la isla de Capri

Que no perderse en nuestro viaje a la isla de Capri

* Villa San Michele
* Grotta Azzurra, la gruta azul
* Villa Lysis
* Villa Jovis
* La Piazzetta
* Via Krupp
* Arco Naturale
* Villa Malaparte
* Torre Materita
* Certosa di San Giacomo
* Faraglioni
* Monte Solaro
* Punta Carena

Información de Capri

Que hacer en la isla

Fiestas y tradiciones