Brescia

Templo capitolino de Brescia

De colonia romana a ducado longobardo, de libre ciudad a ciudad de la república de Venecia, Brescia ha vivido un vaivén de dominadores que a su paso han dejado una huella arquitectónica palpable y de gran belleza.

Brescia es una ciudad cómoda, donde uno desearía vivir y no sólo venir de turismo y vacaciones. Su tamaño cómodo, sus infraestructuras, su urbanismo y sus transportes están hechos a la medida de alguien que desea el ritmo de una ciudad sin llegar a sentirse demasiado pequeño.

El centro de la ciudad guarda bajo sus pies el área arqueológica más vasto del norte de Italia, y sobre ese alfombra de historia un borgo medieval con callejuelas diseñadas armoniosamente, con edificios de líneas clásicas y rigurosas como el Palazzo Broletto, con formas poco habituales como la circular del viejo Duomo o con los contornos renacentistas de la Piazza della Loggia, el centro mismo de Brescia.

Por si fuera poco su patrimonio cultural, arquitectónico y artístico, durante todo el año se suceden los festivales musicales como el Internacional de piano, o el Mille Miglia, la histórica carrera de coches clásicos; con continuas propuestas de teatro, danza y música.

El complejo de museos de Santa Giulia en el antiguo monasterio, reúne un patrimonio correctamente expuesto en sus 16.000 metros cuadrados de salas, con exposiciones permanentes y otras itinerantes que llegan de Roma o Milán. Imprescindible es la visita a la pinacoteca Tosio Martinengo y los museos del castillo.

Los primeros pasos a dar en Brescia los podemos dar desde la Plaza de la Loggia, un auténtico escenario teatral por donde los habitantes de Brescia pasan cada día, y los turistas admiran fascinados por la belleza del conjunto que cierra la plaza. Para su creación en el año 1433 se diseñaron el edificio renacentista del Palacio Loggia, hoy sede del ayunatamiento (1492-1570), ricamente adornado por esculturas de corte clásico; el Monte de la Piedad al sur (s. XV-XVI); y el reloj astronómico que tiene en sus alocados autómatas (Macc de le Ure) un atractivo fotográfico y sonoro.

Si seguimos el recorrido desde la Piazza della Loggia por la Via Musei pondremos nuestros pasos por encima de las calles de la ciudad romana, en dirección a los restos más representativos de esta época ubicados en la Piazza del Foro. En el número 57 de la calle alcanzaremos a ver el Templo Capitolino, de época del emperador Vespasiano (73-74 d.C). Destruido por un fuego en los siglos IV-V, quedó descuidado y olvidado hasta que en el siglo XIX se redescubrió y restauro ya en el siglo XX. A su lado están los restos del antiguo teatro romano; y en la misma via Musei se aprecian las fachadas del Palazzo Martinengo, con escudos de las familias nobles de Brescia.

Posteriormente podemos optar por la subida al castillo o por volver a la Piazza Paolo VI, donde el empuje arquitectónico de las dos catedrales ejerce un magnetismo que nos obliga a tomar un café en la plaza, admirando con placer y paciencia ambas iglesias.

En la misma plaza otro de los monumentos singulares de Brescia, el Palazzo del Broletto, el edificio más vetusto de la ciudad y uno de los más grandes como podemos ver al entrar en su patio central. Sigue siendo hoy en día de uso administrativo, al igual que siglos atrás, además de haber sido la residencia de alta alcurnia veneta. Dos elementos que lo conforman son Torre Cívica y la Loggia llamada de los gritos.

La "Rotonda", la catedral vieja de Brescia
La "Rotonda", la catedral vieja de Brescia

Mil y una iglesias…

Una de las rutas particulares en Brescia es la que nos conduce a través de las iglesias de la ciudad, tan numerosas que casi hay tantas como restaurantes. Bromas aparte, resulta muy didáctico para los amantes del arte y la arquitectura visitar al menos las más importantes. Para empezar las más relevantes son los dos Duomos, el Nuevo y el Viejo, ambas anexas. La vieja catedral no deja indiferente a nadie, ya que la conocida como “Rotonda” es un ejemplo del románico europeo del XII (y el más importante de Lombardia), construido sobre una anterior catedral paleocristiana. A su izquierda se levantó en el siglo XVII la Catedral Nueva, donde antes estaba la iglesia de San Pietro Dom. Obra monumental de planta griega diseñada por Gian Battista Lantana, no fue hasta 1825 cuando quedó completada con la cúpula.

Otras iglesias a incluir en la ruta son San Giuseppe, Sant’Agata, San Faustino, Santa Maria del Carmine, San Giovanni, la Madonna delle grazie, Santi Cosmi e Damiano, Santa Maria delle Pace, San Francesco d’Assisi, Santi Nazaro e Celso, Santa Maria dei Miracoli, San Lorenzo, Sant’Alessandro, el Santiario di Sant’Angela Merici, Santa MAria Calchera, San Clemente, San zeno al foro, San Cristo o San Pietro il Uliveto.

Entrada del castillo de Brescia

El castillo

El castillo de la ciudad reposa en la colina Cidneo, sacando la cabeza al resto de la ciudad, y sin duda vigilando su destino. Está considerado uno de las fortalezas mejor conservadas del norte de Italia, gracias a la conservación de las murallas que unen los imponentes bastiones. Estos bastiones y la monumental entrada de acceso se realizaron en el año 1500, y si nos fijamos observaremos la figura del Leon de San Marco, emblema veneciano. No es casual, puesto que Brescia estuvo dominada por la república del Adríatico durante cuatro siglos. En lo alto del conjunto se halla el Mastio, obra de la familia Visconti de Milán en la primera mitad del siglo XIC, considerado un ejemplo de arquitectura militar medieval.

Aunque no lo podamos percibir, el castillo se alzó sobre los restos de un gran templo romano. Actualmente es la sede de los museos de las Armas y del Risorgimento, el proceso de unificación de Italia. El primero está dentro del edifio Mastio, mientras que el segundo se ubica en el interior del Gran Miglio, uno de los dos edificios destinados al almacenamiento de grano.

Otros espacios que se pueden visitar son los almacenes de aceite, con grandes pilas donde se conservaba en época romana el agua; la torre de los franceses, llamada así porque fue reconstruida por ellos después de que el polvorín estallase; la torre Coltrina, y la Calle del Socorro, que enlazaba el castillo con a vía de acceso para que entrasen tropas de refuerzo de forma clandestina.

Cerca del castillo llegaremos andando a la Torre Mirabella, una construcción medieval, pero de díficil datación puesto que su mampostería ha sufrido continuas modificaciones. Incluso su forma cilíndrica se pone en tela de juicio puesto que en la base hay una estructura rectangular romana que evidencia un proceso de remodelación.

Alrededor de Brescia

Toda la provincia de Brescia ofrece un rincón que merezca una escapada de una excursión de un día, desde el Lago Iseo a los castillos de Oglio, sin olvidar el parque de Adamello o por supuesto el Lago de Garda, uno de los lugares que se debe apuntar en la agenda de las vacaciones.

Los deportistas encuentran en la estación de esquí de Pontedilegno-Tonale más de 100 km de pistas en el Valle Camónica, sin mencionar las opciones de trekking, ciclismo y golf en Arzaga, Gardagolf o Pontedilegno (a más de 1.500 metros de altura).

Como llegar a Brescia

Brescia cuenta con un aeropuerto (Montichiari) que no tiene muchos enlaces de vuelos con Europa. La mejor opción es ir vía Bérgamo Orio al Serio, Verona Villafranca o los dos aeropuertos de Milán, Malpensa y Linate.

El tren conecta Brescia con Milán y Venecia en una línea con trenes de mucha frecuencia; además de con Lecco, Bérgamo, Cremona, Parma o Roma. Es una de las mejores opciones.

También hay líneas regulares de autobús que llegan y salen desde la estación en vía Solferino 6, desde donde parten también los autobuses urbanos.

La oficina de turismo está ubicada en la Piazza Loggia 13b, en los arcos, visiblemente indicada. Allí nos atenderán con mucha simpatía, ofreciendo información, mapas, propuestas de actividades y todo lo necesario durante nuestra estancia.