Gastronomía del Etna

Pistachos de Bronte
Pistachos de Bronte

Los sabores gastronómicos del Volcán son muy sugestivos aunque la tendencia es pensar que el territorio volcánico es árido. En realidad, las laderas del Etna son sumamente fértiles, y la flora y fauna proporciona al paladar sensaciones únicas al paladar. Las “sagre“, encuentros gastronómicos son tan frecuentes que cuesta elegir. Por ejemplo en Maletto, la sagra de las fresas es una fiesta dedicada a esta fruta…

Sus productos típicos se exportan a toda Italia, e incluso productos como el pistacho de Bronte gozan de fama mundial. El cultivo de miel, en poblaciones como Pedara es ancestral, con dos tipos, la amarilla y la roja, ambas de olor intenso.  Las setas que brotan en las faldas del volcán, en lugares húmedos, regados por el deshiele de las nieves del Etna son muy apreciados

Zafferana Etnea, es la patria italiana de la miel de castaña, empleada en pasteleria y en la elaboración de productos de salud y belleza.

Si seguimos a los pueblos de Milo y Sant Alfio, zonas de explendidos viñedos son, sin emabrgo, la cuna de maestros artesanos pasteleros de la avellana. Continuando la ruta gastronómica por dos localidades representativas del etna, Linguaglossa y Randazzo, y sus confines con el Parque dei Nebrodi, la cría de cerdos, ovejas y cabras nos pone en el plato la carne, especialmentedestacando las salchichas, que merecen ser regadas con un buen vino siciliano.

Cuando alcanzamos Bronte entendemos el porque de su fama mundial, y es que Bronte mismo huele a pistacho. Su clima ideal favorece su calidad, que es utilizada en todo tipo de platos: taglietele al pesto, helados, dulces, cremas y turrones…

Otras zonas, como Adrano destacan por sus hortalizas, como los brócolis, las alcahofas o el hinojo, mientras que otras como Ragalna celebran fiestas gastronómicas del aceite, fuerte y exportado por todo el país.  Vinos y Bodegas del Etna

 Si hablamos de vinos no podemos obviar la denominación de origén Etna, que va desde Milo a Castiglione di Sicilia. Sería pretencioso hablar de una Strada del vino, de una ruta propiamente del vino, pero cabe reseñar algunas bodegas como la que se halla en Viagrande,  l’Azienda Vinicola Benanti, que aunque está fuera del parque del Etna, sus vinos de calidad, extraidos de la uva del territorio dan lugar a caldos tan recomendados como el Rovittello Etna Rosso Doc, el Rosso di Verzella Etna Rosso Doc (vino tinto con uvas de Castiglione di Sicilia) y  el blanco di Caselle Etna Bianco Doc, de la zona de Milo.

Vino Rovittello Etna Tinto Doc
Vino Rovittello Etna Tinto Doc

También fuera del parque, en Santa Venerina encontramos la Hacienda Agricola San Michele del Barone Emanuele Scammacca del Murgo, otra etapa en nuestro itinerario vinícola . Sus viñas producen el  Murgo Etna tinto, blanco y rosado, y el vino espumoso Murgo Brut.

En la zona de Zafferana Etnea, vale la pena visitar la bodega Etna Rocca D’Api y probar el Castorina Bianco, Rosso e Rosato Doc.

Otro punto señalado está tras atravesar el bosque de Milo, en l’Azienda del Barone Nicolosi Asmundo di Villagrande. Sus vinos de certificación biológica más interesantes son el Etna Bianco Superiore, Rosso e Rosato. Aunque merece la pena destacar la grappa di nerello mascalese.

Paradas obligadas son también la cantina Val Cerasa, di Alice Bonaccorsi, en Piedimonte y su tinto Etna Doc Val Cerasa. y la bodega Scilio di Valle Galfina, cercana a Linguaglossa, que produce un Etna Rosso y Rosato Doc y un Bianco . Castiglione dispone de numerosas haciendsa y viñedos que nos harán demorar nuestra visita al Etna, encantados de entender porque el ciclope Polifemo vivía tan campante en sus laderas.