Isla de Murano

La Isla del cristal, Murano ha quedado asociada a este arte maravilloso, pero si tenemos tiempo en nuestro viaje por Venecia es merecedora de una escapada.

Canal de la isla de Murano
Canal de la isla de Murano

Segunda residencia de prohombres de Venecia, la historia de Murano está ligada a los designios de Venecia, y pese a que durante un tiempo poseyó sus propios gobernadores, su órbita política siempre giraba en torno a la ciudad de los canales.

Como el resto de la laguna veneciana, Murano está formada por pequeños islotes o arenales, en concreto siete, de los que dos – Sacca Serenella y Sacca San Mattia- son artificiales. Los puentes la unen o “cosen”, formando un pequeño centro urbano, que con la llegada de las excursiones en barco aumenta precipitadamente su población, y la mengua al llegar la tarde.

Historia de Murano

La industria del cristal hunde sus raíces en época romana (su topónimo era Amuriana), siendo floreciente durante la Edad Media. Hoy en día todavía existen algunos maestros artesanos, que perduran la tradición y las técnicas, frente a los souvenirs de producción masiva que a precio bajo encontramos por doquier.

En el siglo V, Murano fue poblada por habitantes de Altino, una población de origen romana que ante el avance de Atila y los Hunos, huyó para repoblar las islas de la Laguna.

A finales del siglo XIII, en el año 1295 aparece la instancia por la cual los talleres de artesanos de vidrio debían forzosamente trasladarse a Murano, para por un lado evitar los continuos y peligrosos incendios que originaban sus hornos (en ciudades medievales donde la madera era el soporte habitual en las casas); y por otro lado para controlar mejor la producción (y evitar la fuga del conocimiento), creando  a su vez un gremio de especialistas de excelsa habilidad. De este modo los artesanos además de ubicar su taller en Murano, fueron obligados a vivir allí, y a estar sujetos a un control tal que si salían de la isla para desplazarse a Venecia, debían solicitar un permiso.

Pero no todo eran restricciones, ya que el estatus de los maestros cristaleros llegaba a ser tal que una vez inscritos en el denominado Libro de Oro, aún siendo de cuna humilde podían casarse con una mujer de condición noble, y su poder adquisitivo era incluso mayor que el de muchos acaudaladas familias venecianas. La producción estaba controlada y las sanciones para aquellos que no poseían la prerrogativa de fabricación era notable. De este modo Murano se consagró como el centro de producción más importante en todo el mundo.

En el siglo XV la competencia de otro de los productores de este virtuosismo, el cristal de Bohemia, significó un periodo de crisis en al producción, solventado en parte con la conversión de la industria hacia una nueva aplicación, la de las inmensas lámparas de cristal, que como una nueva moda se tradujeron en una demanda importante.

El cristal de Murano omnipresente

El espectáculo de creación de las figuras de cristal es inolvidable, con la suma de sabiduría, técnica, experiencia y arte que atesoran los maestros. Para conocer más, el Museo del cristal (Museo dell’Arte Vetraria) en el interior del Palazzo Giustiniani (sede del obispo de Torcello), supone un viaje por todos estos siglos de tradición artesanal, donde merece la pena descubrir como el cristal inundaba todos los aspectos de la vida cotidiana. Una de las joyas del museo es el Libro de Oro, donde se escribían los nombres de las familias, que tenían la potestad de fabricación del vidrio, y cuyo conocimiento era heredado de padre a hijo.

Algunas piezas confeccionadas con cristal de Murano
Algunas piezas confeccionadas con cristal de Murano

La visita a los talleres artesanales es una de las actividades preferidas y habituales en la visita a Murano, y si queremos comprar piezas auténticas es una buena ocasión.

Visita por Murano- Que ver

Además de por el cristal de Murano, la isla ofrece una ruta por monumentos y rincones de diverso interés. Se cuenta que aunque las dimensiones son mínimas, la isla contaba con numerosas iglesia (unas 18 entre iglesias, conventos y monasterios) antes de la ocupación francesa, cuando Napoleón las hizo reducir significativamente.

La principal para visitar hoy es la Basílica de Santa María y Donato, una de las más antiguas de la Laguna, alzada en el siglo VII cuando llegaron los primeros cristianos a la isla. La denominación del segundo Santo, Donato fue añadida en el siglo XII, al llegar los restos del mártir desde Sicilia. El aspecto actual sigue el estilo véneto bizantino (de la misma época que San Marcos, hacia el 1140), con un apreciado mosaico de mármol y pasta de vidrio en el pavimento y un ábside porticado en el exterior.

También resulta de particular interés la iglesia de San Pietro Martire, del siglo XIV, si bien un incendio la arrasó en 1511, siendo reconstruida con una planta de tres naves y un aspecto exterior a base de ladrillos. Dentro sorprenden la cantidad de lámparas de cristal y es aconsejable disfrutar del lienzo de Giovanni Bellini (Giambellino ) llamado Retablo Barbarigo.

Santa Maria degli Angeli es la tercera iglesia que se conserva. Es un templo del siglo XII que después de las desamortizaciones francesas estuvo en abandono hasta principios del siglo XX

Otro de los monumentos destacados del itinerario por Murano es el Palazzo Da Mula, edificio gótico del siglo XIII, residencia palaciega de una familia adinerada de Venecia.

Desde la Chiesa de San Pietro Martire podemos continuar cruzando el puente con dirección al Campo Santo Stefano donde la Torre del Reloj parece un rascacielos en la pequeña isla de Murano. En Navidad la plaza se adorna con la Cometa di Vetro, una escultura de vidrio con forma de cometa.

La escultura de de vidrio La Cometta y la Torre del Reloj al fondo
La escultura de de vidrio La Cometta y la Torre del Reloj al fondo

Un curioso ejemplo de arquitectura civil es el faro de Murano, construido con piedra de Istria en Croacia, que por aquel tiempo era parte de la República de Venecia. La hoguera de leña servía para iluminar el faro y guiar a los barcos, evitando los escollos y naufragios.

Como llegar a Murano

Murano está perfectamente conectada con Venecia y con las otras islas a través de los vaporetto, transportes públicos de la red ACTV,. También hay traghetto, un ferry que lo enlaza con el aeropuerto Marco Polo. Por otro lado hay excursiones organizadas para conocer Murano y el resto de islas.

Estos son algunos de los tours en barco para visitar la Isla de Murano, además de Burano, Torcello, Venecia y el resto de la laguna.

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