Navidades en Italia

Mercadillo de Navidad de Roma
Mercadillo de Navidad de Roma

Italia es uno de los países donde más se vive las fiestas de Navidad, y donde encontramos celebraciones navideñas y costumbres arraigadas a la sociedad italiana, llena de símbolos tan reconocidos como los pesebres y la Befana.

En un escenario de cuento, muchas plazas y pueblos de Italia se transforman con luces y colores característicos de una época mágica, un evento muy especial para niños y adultos: la Navidad.

Pesebres vivientes, gaitas y villancicos animan los barrios de pueblos y ciudades, las luces de Navidad decoran las calles y transmiten una sensación de alegría y serenidad.

A continuación os proponemos un viaje por los eventos y tradiciones navideñas de Italia, un recorrido por las grandes ciudades que se visten con sus mejores galas para presentar la Navidad de 2011:

Navidad en Milán

Milán, el centro histórico y la Plaza del Duomo serán protagonistas indiscutibles de esta festividad, con una atmósfera mágica gracias a la iluminación que cubre la ciudad. Música, espectáculos y entretenimiento acompañarán a los ciudadanos por las calles de Milán para una Navidad rica en sorpresas y eventos especiales.

No podemos perdernos: La Ciudad de las Maravillas en los Jardines de Porta Venecia, que albergan una pista de patinaje sobre hielo, mercados navideños y zona de compras.

Navidad en Florencia

Florencia es cada año uno de los destinos ideales para vivir la navidad en Italia. Las calles del centro florentino se engalanan de luces, mercados de Navidad y dulces navideños.

Entre los eventos de Navidad de Florencia  encontramos los típicos mercados, con zonas especiales para los niños, eventos especiales como conciertos y espectáculos para todos los que visitan Florencia.

Destacamos el “Florence Noel”,  una cita en la estación Leopoldo de Florencia con un mercado de objetos navideños ideales para estas fiestas.

Navidad en Roma

En Roma, como cada año, la Navidad se vive de forma especial, tanto en el aspecto religioso como por las actividades que inundan la ciudad: encontraremos música y luces navideñas en las calles más antiguas del centro histórico de Roma.

Entre las propuestas más interesantes tenemos la Muestra de los 100 Pesebres,  una exposición rica en estas obras de arte, símbolo por excelencia de la Navidad en Italia. La muestra se podrá visitar  en las Salas de Bramante, en Piazza del Popolo.

En Piazza Navona se celebra el tradicional mercado de Navidad  lleno de símbolos navideños típicos, como la Befana, figuras de pesebre, y decoración.

Navidad en Nápoles

Nápoles, ciudad rica en obras de arte y lugares de gran interés cultural, en Navidad transmite una atmósfera única e irresistible: en todas las calles del centro se saborea el ambiente navideño, donde además podemos visitar los talleres artesanos de los pesebristas, en la Via San Gregorio Armeno. Estos talleres están abiertos durante todo el año, pero durante estas fechas recibe a cientos de turistas que visitan Nápoles en Navidad.

Navidad en Asís

Asís, una ciudad especial que siempre ofrece un aire casi místico, con la llegada de estas fiestas el calor y la magia se apropian  de la ciudad. Son particularmente interesantes los ritos que se celebran en los santuarios franciscanos en honor a San Francisco como inventor del pesebre: En todas las iglesias y plazas, se exponen pesebres de diferentes estilos.

En 1223, San Francisco por primera vez decide construir una cabaña y representar con la ayuda de los ciudadanos de Greccio, la natividad, y así nació el primer pesebre de la historia.

Esta tradición fue acogida por toda la cristiandad, y en Asís cada año, además de otros pesebres, delante de la Basílica Superior se sitúa el pesebre del Colle Paradiso, simple y bello que celebra el nacimiento de Cristo.

Los mercados de navidad más famosos

En esta atmósfera navideña no podían faltar los mercados de Navidad, una de las citas más esperadas para grandes y pequeños en Italia. Las casetas de artículos navideños se sitúan en las principales plazas italianas:

Mercado de Navidad de Vipiteno: Situado en una localidad medieval, el mercado navideño de Vipiteno se sitúa en el centro del pueblo, y cuenta con puestos dedicados a la gastronomía, pasando por las exquisitas estatuillas artesanales del pesebre.

Sant’Agata di Feltria se transforma en el pueblo de la Navidad, con la casa de Papá Noel en medio de la plaza.

En Bolzano, en la Plaza Walter podemos disfrutar de las casetas de madera del Christkindlmarkt, entre música y dulces típicos de Navidad como el “zelten”.

En Brunico, la Navidad se tiñe de blanco: el mercado navideño nos ofrece objetos decorativos y gastronomía en un entorno nevado.

Bressanone es junto el de Bolzano uno de los mercado de Navidad más característicos del Alto Adige. Con impresionantes esculturas de luz, eventos culturales, visitas guiadas y casetas típicas del lugar, el mercado ofrece gastronomía, artesanía y objetos decorativos y personajes.

En Venecia, el Mercado de Navidad es el segundo evento más importante después del Carnaval, con puestos navideños repartidos por la ciudad y que ofrecen al visitante dulces y artículos navideños.

Bolonia celebra cada año la Feria de Santa Lucía, una antigua tradición con historia: hasta la caída de las tropas napoleónicas, la feria se organizaba delante de la iglesia de Santa Lucía. Después de 1796, el mercado se trasladó al pórtico de Santa Maria dei Servi, donde se realiza hasta día de hoy. En esta feria podemos encontrar dulces de navidad, turrones, figuras de pesebre y otros objetos de Navidad.

En la ciudad de Romeo y Julieta por excelencia, Verona, se colocan diversos mercados de Navidad, como el mercado fe Norimberga en Plaza Dante, con stand enogastronómicos, y el Mercado de Navidad en Plaza Brà y Via Roma.

Los pesebres en Italia

La tradición de los pesebres está ligada de forma indisoluble a la Navidad. Podemos hablar de dos estilos: el pesebre histórico (u oriental) donde se representa el entorno, los edificios, los personajes y las ropas de la Palestina de la época de Jesús; y el pesebre “popular”, donde la ambientación no es tan estricta y queda a cargo del pesebrista, quién decide como conjugar las figuras.

El pesebre más reproducido y conocido es el de Nápoles, que se divide a si mismo en tres escenografías: la anunciación a los pastores; la Natividad constituida por el Belén y las imágenes de José, María, Jesús, los animales y los ángeles que custodian el establo; más las escenas paganas del mercado, al fuente, la taberna, las lavanderas, etc…

La navidad en Sicilia, en busca del pesebre siciliano

Con motivo de las fiestas navideñas, algunos pueblos de Sicilia se transforman en pesebres vivientes, donde los mismos habitantes se visten con antiguos trajes y representas antiguas profesiones. El pesebre viviente más antiguo es el de Custonaci, en provincia de Trapani, en el interior de la gruta de Mangiapane.

En Longi, los pesebres vienen acompañados por canciones navideñas en siciliano y por instrumentos antiguos como la “zampogna a chiave”, una especie de gaita utilizada en Monreale o la “Zampogna a paio” que suena en Licata.

En Caltagirone encontramos pesebres realizados primero en arcilla, y después de cerámica, una tradición popular que ha sobrevivido el paso de los siglos. Antiguamente, los Santari y Pastuari modelaban y coloreaban las figurad de la Natividad, realizaban “Bambinelli”, utilizando la cera y las “scaffarate”, es decir, la representación de la Natividad sobre una placa de cristal y expuesta durante todo el periodo navideño.

Son muy apreciados los pesebres que se encuentran en la cripta de los Capuchinos en Noto y en la escalera de Santa Maria del Monte. En Ispica,  el pesebre que data del siglo 18 se puede ver en la Iglesia de la Santísima Annunziata.

Otros ejemplos de pesebres sicilianos se encuentran en la ciudad barroca de Scicli, donde en la Iglesia de San Bartolomeo, existe un pesebre de los más antiguos dañado por un terremoto. En Trapani se realizan pesebres de finísimo coral.

En Catania, existe un pesebre cuyos personajes están hechos de una pasta especial, revestidos de pintura resinosa, propiedad del barón Scammacca del siglo 18.