Milán
La reputada Milán, la Milán motor de la economía italiana, la Milán de los negocios, de la pasarela, de las cmpras en tiendas de lujos es, ciertamente Milán. Pero como dice una frase recurrente, Milán es Milán. Esto se traduce en que más allá de los tópicos más frecuentes, la ciudad milanesa tiene muchos encantos que ofrecernos.
Milán no se acaba con la visita al Duomo, un paseo por la Galería Vittorio Emanuelle, y dos fotos en el Castillo Sforza. La gran urbe del norte de Italia tiene muchos encantos menos prodigados que a tenor de su desconocimiento trataremos de resaltar.
Las áreas verdes de esparcimiento son sobre todo el Parque Sempione y los Giardini Pubblici, gigantescos jardines públicos de 160.000 metros cuadrados- En el interior del parque además de descansar, hacer deporte y montar en tiovivo o burro (como suena), podemos visitar el Museo del Cine y el Museo de Historia Natural junto al Planetario más grande de Italia que data de 1930 y se llama Ulrico Hoepli.
Milán es una ciudad muy muy culta, las librerías son como panaderías, abundantes y con una gran variedad de libros de mil y un temas y lenguas (no olvidemos la influencia francesa del norte de Italia). Por ello no sorprende la cantidad de sus museos, destacando el Museo Arqueológico que cuenta con importantes hallazgos romanos, griegos y etruscos. La ciencia está presente gracias a dos museos: cerca del castillo podemos visitar el Museo de Arte y Ciencia (privado) y al oeste del Monasterio de San Ambrogio el Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci.
Museo Nacional de Ciencia y Tecnología Leonardo da Vinci
En este último espacio cuya sede es el antiguo Monasterio Olivetani podremos saciar la curiosidad con más de una visita puesto que sus fondos son dificilmente abarcables en un día. Cuando pensamos en un museo nos viene a la cabeza cosas ya pasadas, restos y piezas de otro tiempo, pero en este museo encontraremos las últimas innovaciones de tecnología punta, robots y biotecnología.
Ideal para niños (aunque las explicaciones sólo están en italiano) sus más de 10.000 objetos van desde los relacionados con el transporte marítimo, aéreo y ferrovial, hasta un taller de relojero o los primeros ordenadores. Recomendamos no perderse las locomotoras de vapor, la espectacular Galeria de Leornardo (con sus autorretrato), la goleta Ebe, o el Conte Biacommo, un transatlántico de 1925 con muebles de época.
Barrios emblemáticos de Milán
Exceptuando las calles en torno al Duomo, y el Quadrilatero d’Oro, los barrios con mayor personalidad de Milán son Naviglia y Brera.
El primero, al sur de la ciudad se compone por una serie de canales que dejaron de ser navegables en 1979. Este antiquísimo barrio fue denostado hasta hace poco por el propio ayuntamiento que primo otras zonas de la ciudad. conscientes de la importancia de este barrio obrero se han acometido acciones para mejorar su entorno y las aguas de los canales (que ciertamente carecen del encanto de ciudades como Amsterdam).
Popular para cenar por sus numerosos restaurantes, y por su ambiente nocturno repleto de bares, Navigli tiene un encanto que podemos captar en el mercado de antiguedades de los últimos domingos de mes.
Por otro lado Brera está etiquetado como el barrio más interesante de Milán. Cuna de artistas, bohemios es un verdadero placer perderse por sus calles peatonales buscando la hora feliz de tapas…Si, tapas gratis con las consumiciones. Brera está por encima de Via Dante, entre el castillo Sforzesco y el Quadrilatero d’Oro.
Otras cosas que ver en Milán
Santa Maria della Grazia
Arco della Pace
Teatro alla Scala
San Lorenzo Maggiore
Quadrilatero d’oro
Corso Magenta
Palazzo Reale
Pinacoteca de Brera y la Pinacoteca Ambrosiana

